Antes de enfocarme en la mentoría de negocios, trabajaba con la gestión de contratos y seguros. Sentía una dificultad enorme para lograr que se respetaran los derechos de mis clientes cuando eran denegados por la vía administrativa. Lamentablemente, vi de cerca la falta de diligencia de algunos profesionales del sector. Como no soporto la idea de romper la confianza que las personas depositan en mí, entendí que debía actuar por mi cuenta y estudiar a fondo las normativas para proteger a las personas. Hoy, lidero un equipo que trabaja en conjunto conmigo, pero el primer contacto de orientación con cada cliente, hasta el día de hoy, lo realizo yo personalmente.
El enfoque en el bienestar físico fue la respuesta para mi propia supervivencia. Sufrí durante más de 10 años buscando respuestas para dolores crónicos inflamatorios y un agotamiento devastador que afectaba mi salud femenina. Mi matrimonio estuvo a punto de terminar porque ya no podía más con el cansancio extremo y la fatiga crónica. Aun así, tenía que trabajar en mis proyectos, cuidar de mis hijos, del hogar y de mi servicio en la iglesia. Estaba realmente al límite. Decidí estudiar mi propio caso, me formé en ciencias del bienestar y me especialicé en hábitos y alimentación integrativa. Al aplicar este conocimiento en mí, recuperé mi salud y hoy tengo una vida mucho más ligera y feliz. Entendí que el cuidado del cuerpo — que es el Templo del Espíritu Santo — é vital. Así nació Shalom Vida Inn.
La Neurociencia vino del dolor más desgarrador de mi camino. Durante la pandemia, mi hija de 12 años sufrió una crisis de ansiedad severa. Vi a mi princesa perder la vitalidad frente a mis ojos. Corrí al hospital varias veces y la respuesta era siempre la misma: "todo está normal, ya pasará". Pasó una semana sin comer, sintiendo que se desmayaba, con las manos sudadas y temblorosas. El desespero me hizo sumergirme por completo en el estudio de la mente y el comportamiento humano. La Neurociencia aplicada me dio las herramientas para ayudar a mi princesita, que hoy sigue su camino segura de sí misma.
La fe sin obras está muerta (Santiago 2:17). Al entender que mis dificultades del pasado são los dolores actuales de miles de mujeres, decidí hacer público lo que ya hacía en privado. Creé este espacio para ti, amiga, que buscas más propósito, salud y libertad. Aquí, el desarrollo profesional, el bienestar integrativo, la neurociencia y la fe caminan de la mano, porque el cuerpo, la mente y el espíritu no se separan. Mi papel es caminar a tu lado con acogimiento y verdad, ya sea a través de mis mentorías o en nuestra comunidad Entre Amigas. Llegaste a casa, amiga. Pónte cómoda. — Fabby Roddrigues